Tómate un café conmigo mientras compartimos un poema y si te gustó la experiencia, vuelve pronto.

Julia

jueves, 24 de noviembre de 2016

Cambios funestos

Siempre me he preguntado ¿Si algo funciona bien y todo el mundo está contento con ello, por que cambiarlo? y por lo general, los cambios suelen ser a peor.
Todo esto viene a cuento porque Blogger ha cambiado su interfaz y ahora no sale el escritorio y por consiguiente, tampoco salen las publicaciones de los amigos, o es que yo no he descubierto aun como verlas. Creo en mi humilde opinión, que antes era todo más cómodo y estaba más claro ¿ O NO ?

lunes, 7 de noviembre de 2016

El arrepentimiento de José de Espronceda

Como les prometí, aquí  les traigo el poema que contrarresta al anterior, de todas formas, ambos son el reflejo  vivo de un alma atormentada
(Es un poco largo pero creo que vale la pena leerlo)


EL ARREPENTIMIENTO
 (A mi madre)

Es Triste es la vida cuando piensa el alma,
triste es vivir si siente el corazón;
nunca se goza de ventura y calma
si se piensa del mundo en la ficción.

No hay que buscar del mundo los placeres,
pues que ninguno existe en realidad;
no hay que buscar amigos ni mujeres,
que es mentira el placer y la amistad.

Es inútil que busque el desgraciado
quien quiera su dolor con el partir;
sordo el mundo, le deja abandonado
sin aliviar su mísero vivir.

La virtud y el honor, sólo de nombre
existen en el mundo engañador;
un juego la virtud es para el hombre;
un fantasma, no más, es el honor.

No hay que buscar palabras de ternura,
que le presten al alma algún solaz;
no hay que pensar que dure la ventura,
que en el mundo el placer siempre es fugaz.

Esa falsa deidad que llaman gloria
es del hombre tan sólo una ilusión,
que siempre esta patente en su memoria
halagando, traidora, el corazón.

Todo es mentira lo que el mundo encierra,
que el niño no conoce, por su bien;
entonces la niñez sus ojos cierra,
y un tiempo a mí me los cerró también

En aquel tiempo el maternal cariño
como un edén el mundo me pintó;
yo lo miré como lo mira un niño,
y mejor que un edén me pareció.

Lleno lo vi de fiestas y jardines,
donde tranquilo imaginé gozar;
oí cantar pintados colorines
y escuché de la fuente el murmurar.

Yo apresaba la blanca mariposa,
persiguiéndola ansioso en el jardín,
bien al pararse en la encarnada rosa
o al posarse después en el jazmín.

Miraba al sol, sin que jamás su fuego
quemase mis pupilas ni mi tez;
entonces lo miré con el sosiego
y con la paz que infunde la niñez.

Mi vida resbalaba entre delicias
prodigadas, ¡oh madre!, por tu amor.
¡Cuántas veces, entonces, tus caricias
acallaron mi llanto y mi clamor!

¡Cuántas veces, durmiendo en tu regazo,
en pájaros y flores yo soñé!
¡Cuántas me diste, un tierno abrazo
porque alegre y risueño te miré!

Mis caricias pagaste con exceso,
como pagan las flores al abril;
mil besos, ¡ay!, me dabas por un beso,
por un abrazo tú me dabas mil.

Pero yo te abandoné
por seguir la juventud;
en el mundo me interné,
y al primer paso se fue
de mi infancia la quietud;
que aunque tu voz me anunciaba
los escondidos abrojos
del camino que pisaba,
mis oídos no te escuchaban
ni te miraban mis ojos.

¡Sí, madre! Yo no creí
que fuese cierto tu aviso;
tan hechicero lo vi,
que al principio para mí
era el mundo un paraíso.

Así viví sin temor,
disfrutando los placeres
de mundo tan seductor;
en el encontré el amor
al encontrar las mujeres.

Mis oídos las oyeron,
y mis ojos las miraron,
y ángeles me parecieron;
mis ojos, ay!, me engañaron
y mis oidos mintieron.

Entre placeres y amores
fueron pasando mis años
sin recelos ni temores,
mi corazón sin engaños
y mi alma sin dolores.

Mas hoy ya mi corazón
por su bien ha conocido
de los hombres la traición
y mi alma ha descorrido
el velo de la ilusión.

Ayer vi el mundo risueño
y hoy triste lo miro ya;
para mí no es halagüeño;
mis años han sido un sueño
que disipándose va.

Por estar durmiendo ayer,
de este mundo la maldad
ni pude ni quise ver,
ni del amigo y mujer
conocí la falsedad.

Por el sueño, no miraron
mis ojos teñido un río
de sangre, que derramaron
hermanos que se mataron
llevados de un desvarío.

Por el sueño, madre mía,
del porvenir, sin temor,
ayer con loca alegría
entonaba en una orgía
cantos de placer y amor.

Por el sueño fui perjuro
con las mujeres allí;
y en lugar de tu amor puro,
amor frenético, impuro,
de impuros labios bebí.

Mi corazón fascinaste
cuando me ofreciste el bien;
pero, ¡oh, mundo!, me engañaste
porque en infierno trocaste
lo que yo juzgaba un edén.

Tú me mostraste unos seres
con rostros de querubines
y con nombres de mujeres;
tú me brindaste placeres
en ciudades y festines.

Tus mujeres me engañaron.
que al brindarme su cariño
en engañarme pensaron
y sin compasión jugaron
con mi corazón de niño.

En tus pueblos no hay clemencia,
la virtud no tiene abrigo;
por eso con insolencia
los ricos, en su opulencia,
escarnecen al mendigo.

Y en vez de arroyos y flores
y fuentes y ruiseñores,
se escuchan en tus jardines
los gritos y los clamores
que salen de los festines.

Por eso perdí el reposo
de mis infantiles años;
dime, mundo peligroso,
¿por qué siendo tan hermoso
contienes tantos engaños?

Heme a tus pies llorando arrepentido,
fría la frente y seco el corazón;
¡ah!, si supieras cuánto he padecido,
me tuvieras, ¡oh, madre!, compasión.

No te admires de hallarme en este estado,
sin luz los ojos, sin color la tez;
porque mis labios, ¡ay!, han apurado
el cáliz del dolor hasta la hez.

¡Que es veneno el amor de las mujeres
que en el mundo, gozoso, yo bebí!
Pero, a pesar de todos los placeres,
jamás pude olvidarme yo de ti.

Siempre, extasiado, recordó mi mente
aquellos días de ventura y paz
que a tu lado viví tranquilamente
ajeno de este mundo tan falaz.

Todo el amor que tiene es pasajero,
nocivo, receloso, engañador;
no hay otro, no, más puro y verdadero
que dure más que el maternal amor.

Vuelve, ¡oh, madre!, a mirarme con cariño;
tus caricias y halagos tórname;
yo de ti me alejé, pero era un niño,
el mundo me engañó, ¡perdóname!

Yo pagaré tu amor con el exceso
con que pagan las flores al abril;
mil besos te daré por sólo un beso,
por un abrazo yo te daré mil.

Dejemos que prosigan engañando
los hombres y mujeres a la par;
de nuestro amor sigamos disfrutando
en sus engaños, madre, sin pensar.

Porque es triste vivir si piensa el alma,
y mucho más si siente el corazón;
nunca se goza de ventura y calma
si se piensa delmundo en la ficción.

lunes, 31 de octubre de 2016

La Desesperación (José de Espronceda)

Les dejo este terrible poema que escribió José de Espronceda porque me parece que encaja bien con la fecha, hay que estar muy deprimido y desesperado para escribir algo así.


Me gusta ver el cielo 
con negros nubarrones 
y oír los aquilones 
horrísonos bramar, 
me gusta ver la noche 
sin luna y sin estrellas, 
y sólo las centellas 
la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio 
de muertos bien relleno, 
manando sangre y cieno 
que impida el respirar, 
y allí un sepulturero 
de tétrica mirada 
con mano despiadada 
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba 
caer mansa del cielo, 
e inmóvil en el suelo, 
sin mecha al parecer, 
y luego embravecida 
que estalla y que se agita 
y rayos mil vomita 
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte 
con su ronco estampido, 
y al mundo adormecido 
le haga estremecer, 
que rayos cada instante 
caigan sobre él sin cuento, 
que se hunda el firmamento 
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio 
que corra devorando 
y muertos apilando 
quisiera yo encender; 
tostarse allí un anciano, 
volverse todo tea, 
y oír como chirrea 
¡qué gusto!, ¡qué placer!


Me gusta una campiña 
de nieve tapizada, 
de flores despojada, 
sin fruto, sin verdor, 
ni pájaros que canten, 
ni sol haya que alumbre 
y sólo se vislumbre 
la muerte en derredor.

Allá, en sombrío monte, 
solar desmantelado, 
me place en sumo grado 
la luna al reflejar, 
moverse las veletas 
con áspero chirrido 
igual al alarido 
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno 
lleven a los mortales 
y allí todos los males 
les hagan padecer; 
les abran las entrañas, 
les rasguen los tendones, 
rompan los corazones 
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida 
que inunda fértil vega, 
de cumbre en cumbre llega, 
y arrasa por doquier; 
se lleva los ganados 
y las vides sin pausa, 
y estragos miles causa, 
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas, 
el juego, las botellas, 
en torno de las bellas 
alegres apurar; 
y en sus lascivas bocas, 
con voluptuoso halago, 
un beso a cada trago 
alegres estampar.

Romper después las copas, 
los platos, las barajas, 
y abiertas las navajas, 
buscando el corazón; 
oír luego los brindis 
mezclados con quejidos 
que lanzan los heridos 
en llanto y confusión.

Me alegra oír al uno 
pedir a voces vino, 
mientras que su vecino 
se cae en un rincón; 
y que otros ya borrachos, 
en trino desusado, 
cantan al dios vendado 
impúdica canción.

Me agradan las queridas 
tendidas en los lechos, 
sin chales en los pechos 
y flojo el cinturón, 
mostrando sus encantos, 
sin orden el cabello, 
al aire el muslo bello… 
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!


domingo, 16 de octubre de 2016

Se me escapó una lágrima

Hoy tengo el día sensible,
me bajé de la cama
y al poner pies en tierra                                                
se me escapó una lágrima.

La dejé deslizarse
recorriendo mi cara
y al sentir su calor
se me encogió hasta el alma.

Fui a saludar al sol,
me asomé a la ventana
y una perversa nube
su brillo me ocultaba.

Tuve un negro presagio
como si algo pasara,
pero transcurre el día
y no ha ocurrido nada.

Se me calló el café
y me mancho la bata
me miré indiferente
y me quedé sentada.

Un rictus de tristeza
se reflejó en mi cara
al mirarme al espejo,
me contemple asombrada.

¿Quién es esta señora
que comparte mi casa?
Hoy sin saber porque
se me escapó una lágrima

Julia L. Pomposo

viernes, 7 de octubre de 2016

Evocando a Mario Benedetti


HAGAMOS UN TRATO

Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
ni hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe
que puede
contar conmigo.

Parar la música del blog para poder disfrutar del video


lunes, 26 de septiembre de 2016

Sueños, locura y amor


Escribo sobre el amor
porque me gusta soñar,
y sueño porque al hacerlo
comienzo de nuevo a amar.

Sueños y amor, amor y sueños,
juntos de la mano van
y juntos alzan el vuelo
en pos de la libertad.

Al amor nadie lo encierra,
va libre de flor en flor
por ese campo de sueños
por el que me muevo yo.

El amor no oye consejos,
ni atiende a razón alguna,
es un ave de altos vuelos,
vuela junto a la locura

Inseparables caminan
la locura y el amor
y a ellos se unen los sueños
en busca de un corazón.

J. L. Pomposo

sábado, 24 de septiembre de 2016

Caracol



En la playa he encontrado un caracol de oro 
macizo y recamado de las perlas más finas; 
Europa le ha tocado con sus manos divinas 
cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro. 

He llevado a mis labios el caracol sonoro 
y he suscitado el eco de las dianas marinas, 
le acerqué a mis oídos y las azules minas 
me han contado en voz baja su secreto tesoro. 

Así la sal me llega de los vientos amargos 
que en sus hinchadas velas sintió la nave Argos 
cuando amaron los astros el sueño de Jasón; 

y oigo un rumor de olas y un incógnito acento 
y un profundo oleaje y un misterioso viento... 
(El caracol la forma tiene de un corazón.)

Ruben darío

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El amor a veces mata

Solo en sueños podía imaginarse
Su mundo sin sus besos y su risa
Las noches de verano con su brisa
Junto a él, su mano entre sus dedos.
Juntos eran equipo y compañeros              
Dos en uno que forman un entero
Eran brisa de mar, salitre y cielo
Eran fieles amantes del deseo
Eran dos corazones que latían
Al unísono la misma melodía
Un compacto de sangre, piel y huesos
Un enredo de miembros en el lecho
Cuando llegó el final, no supo verlo
La pilló por sorpresa el devaneo.
No pudo resistir seguir sin él
Y prefirió la muerte a la agonía
De vivir sin su amor un solo día
De pensar en su boca en otros labios
En sus dedos que un día acariciaron
Su cuerpo, otro cuerpo acariciando
El viejo roble, testigo de sus sueños
Y de  su risa alegre, tantas veces
Sirvió como instrumento de su muerte
…Y allí la encontró el sol al día siguiente
Como fruto colgante, fría e inerte

Julia L. Pomposo


domingo, 7 de agosto de 2016

El Ángel (reedición)


Tengo un ángel que rige
mi destino y mi vida
que vigila mis sueños
y que mis pasos guía

Que al oído me susurra
mientras estoy dormida,
que escucha mis plegarias
y mi tristeza alivia

Que me coge la mano
cuando estoy afligida
y que enjuga mi llanto
y mi frente acaricia.

Un ángel de alas trémulas
el ángel de la vida
invisible y volátil
como una melodía

Y su etérea presencia
presiento en cada esquina
preparándome el alma
para la despedida

A veces he creído
sentir mientras dormía
brotar de entre sus dedos
las notas de una lira

Yo pido al despertarme
que pueda tener siempre
la dulce compañía
De ese ángel que rige
mi destino y mi vida

Julia L. Pomposo