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Julia

domingo, 7 de agosto de 2016

El Ángel (reedición)


Tengo un ángel que rige
mi destino y mi vida
que vigila mis sueños
y que mis pasos guía

Que al oído me susurra
mientras estoy dormida,
que escucha mis plegarias
y mi tristeza alivia

Que me coge la mano
cuando estoy afligida
y que enjuga mi llanto
y mi frente acaricia.

Un ángel de alas trémulas
el ángel de la vida
invisible y volátil
como una melodía

Y su etérea presencia
presiento en cada esquina
preparándome el alma
para la despedida

A veces he creído
sentir mientras dormía
brotar de entre sus dedos
las notas de una lira

Yo pido al despertarme
que pueda tener siempre
la dulce compañía
De ese ángel que rige
mi destino y mi vida

Julia L. Pomposo

miércoles, 13 de julio de 2016

Amaneceres(Acróstico)



A solas,  entre luces y tinieblas
Me pongo a contemplar amaneceres
Acaso esperando  que uno de ellos
No tenga prisa en irse y que se quede
Escucho ojo avizor los mil sonidos
Cuando la vida empieza a despertar
Es música celestial a mis oídos
Repiques de campanas que se van
Esquirlas de cristal que lanza el sol
Silencios que se rompen al cantar

                           Julia L. Pomposo    
  

sábado, 9 de julio de 2016

Golondrinas (Alfonsina Storni)


Las dulces mensajeras de la tristeza son... 
son avecillas negras, negras como la noche. 
¡Negras como el dolor! 

¡Las dulces golondrinas que en invierno se van 
y que dejan el nido abandonado y solo 
para cruzar el mar! 

Cada vez que las veo siento un frío sutil... 
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas 
amantes de abril! 

¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar 
como los emigrantes, a las tierras extrañas, 
la migaja de pan! 

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! 
¡Venid primaverales, con las alas de luto 
llegaos hasta mí! 

Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad 
de un volido tan sólo, eterno y más eterno 
la inmensidad del mar... 

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?... 
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera, 
la fuente del amor?... 

¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis! 
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia 
¡Llevadme donde vais! 

¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis, 
que tengo el alma enferma porque no puedo irme 
volando yo también? 

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! 
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto 
llegaos hasta mí! 

¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!... 
¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas 
tejidas en azul!

viernes, 6 de mayo de 2016

Barcino


Señora de alto abolengo,
dama de capa y espada,
colorista y seductora,
amante y enamorada.

Unida al Mediterráneo
por su historia y por su casta,
del Tibidabo hasta el mar
hacen eco sus hazañas.

Sus calles hierven de vida,
de colores y de razas.
Cuanta historia hay escondida
¡Ay, si Barcelona hablara!

Las Ramblas son el pulmón,
la teta que la amamanta,
en un extremo Colón
y al otro extremo la plaza.

En Las Ramblas huele a flores,
cobran vida las estatuas,
se desgrana una canción,
se oye al fondo una guitarra.

Unos bailan, otros pintan,
el “descuidero” se lanza,
se tiran unas monedas
que alguien recoge en sus faldas.

Sus monumentos, sus fuentes
y el arte de unas fachadas
que un arquitecto de Reus
con su mano dibujara.

Y luego al llegar la noche,
de lucecitas se cuaja,
se calza sus botas altas
y a la aventura se lanza.

Por su encanto y hermosura
muchos artistas la alaban,
como esta humilde poeta
de Barcino enamorada.

Julia L. Pomposo





miércoles, 20 de abril de 2016

Mi secreto (Amado Nervo)

¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido  
de amores por un ser desaparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto? Te lo diré al oído:
¡Estoy enamorado de una muerta!
           
¿Comprendes -tú que buscas los visibles
transportes, las reales, las tangibles
caricias de la hembra, que se plasma
a todos tus deseos invencibles-
ese imposible de los imposibles
de adorar a un fantasma?
           
¡Pues tal mi vida es y tal ha sido
y será!
Si por mí sólo ha latido
su noble corazón, hoy mudo y yerto,
¿he de mostrarme desagradecido
y olvidarla, no más porque ha partido
y dejarla, no más porque se ha muerto?

Amado Nervo

jueves, 7 de abril de 2016

Madrigal apasionado( F.G.Lorca)

Quisiera estar en tus labios      
para apagarme en la nieve
de tus dientes.
Quisiera estar en tu pecho
para en sangre deshacerme.
Quisiera en tu cabellera
de oro soñar para siempre.
Que tu corazón se hiciera
tumba del mío doliente.
Que tu carne sea mi carne,
que mi frente sea tu frente.
Quisiera que toda mi alma
entrara en tu cuerpo breve
y ser yo tu pensamiento
y ser yo tu blanco veste.
Para hacer que te enamores
de mí con pasión tan fuerte
que te consumas buscándome
sin que jamás ya me encuentres.
Para que vayas gritando
mi nombre hacia los ponientes,
preguntando por mí al agua,
bebiendo triste las hieles
que antes dejó en el camino
mi corazón al quererte.
Y yo mientras iré dentro
de tu cuerpo dulce y débil,
siendo yo, mujer, tú misma,
y estando en ti para siempre,
mientras tú en vano me buscas
desde Oriente a Occidente,
hasta que al fin nos quemara
la llama gris de la muerte.

Federico García Lorca

lunes, 4 de abril de 2016

Violetas


Violetas humildes, pequeñas y apenas visibles
escondes tu sencilla hermosura 
entre un revuelo de hojas verdes
hojas que no dejan ver tu hermoso color.
Muéstrate al mundo tal como eres.
Delicada y frágil pero fragante y hermosa.
No sientas vergüenza de tu humildad.
Humilde era María y fue elegida 
entre todas las mujeres
para ser la madre del hijo de Dios.

Julia L. Pomposo

martes, 29 de marzo de 2016

La caricia perdida



Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,     
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

       Alfonsina Storni

viernes, 18 de marzo de 2016

Un viaje por la fantasía


Contemplando el horizonte en un bello atardecer
me di a pensar fantasías, mil cosas que imaginé.

Soñé que surcaba el cielo agarrada de un cometa,
que navegaba los mares a lomos de una ballena.

Que recorría desiertos donde en las noches serenas,
se ven llorar las estrellas que también lloran de pena.

Atravesé helados montes, lagos de sin par belleza,
donde los cisnes se arrullan, en noches de luna llena.

Llegué hasta blancos glaciares de inmaculada pureza
donde llorar no se puede, que las lágrimas se hielan.

Viajé a remotos planetas muy lejanos a La Tierra,
que solo yo conocía, y que nadie jamás viera.

Fuí a exóticos lugares que en el alma se te enredan
como en la selva salvaje hacen las enredaderas.

Con todo esto soñaba, en todo esto pensé
contemplando el horizonte en un bello atardecer.

Julia L. Pomposo

lunes, 7 de marzo de 2016

Descansa corazón


Como el sutil murmullo de la hoja
al caer desde el árbol  moribunda,
así  suenan los débiles latidos
de un corazón cansado en la penumbra.

Como el brillo fugaz de alguna estrella
que cruza indiferente su camino,
transcurre igual de rápido el destino
en un mar de asfalto y charreteras.

Curándome en salud, me enfrento al mundo,
que intenta silenciar mis inquietudes.
Apenas un atisbo que vislumbre,
mi corazón deambula vagabundo.

Ese músculo de extraordinaria fuerza
que aguanta los embates de la vida
en cambio se derrite sin medida
cuando el amor le ofrece su belleza

No dejes de latir corazón mío,
se más fuerte que yo en gran medida
y aguanta las injurias recibidas
sin doblegar ni un ápice tu ira.

Tú y yo, ya compartimos lo pasado
pero pronto vendrán tiempos mejores
de promesas, de sueños y de amores
y volverás a latir desenfrenado

Volver a volar libre, tal vez quieras,
descansa corazón, pobre y maltrecho
como descansa el campo en el barbecho
a la espera de nuevas primaveras.


Julia L. Pomposo